Cómo bien sabéis, prefiero que sean los protagonistas quienes definan la preboda. Insisto mucho a los novios en el cambio de chip que supone, el desconectar con la rutina y pasar un día tranquilo, fuera de la oficina, de la casa, sin pensar en nada más que la pareja. No ver la preboda como un compromiso más de la boda a cumplir, sino como un paréntesis.
Os dejo con sus impresiones sobre la mañana vivida.
“Los preparativos, invitados, los nervios, las miradas continuas al almanaque, los gastos, los números, las felicitaciones, el hotel,…. LA BODA… parece que no llega nunca pero se nos echa encima a ritmo frenético. Se piensa en ella como algo precioso, deseado y especial, pero los nervios que se meten dentro no te dejan a veces sentir lo bonito del momento…
Aquí es donde entra en juego una cámara, una localización y la naturalidad mas absoluta.
Gracias a este momento, hemos podido sentir por primera vez, lo que va a significar en nuestra vida el enlace que llevamos planeando tanto tiempo. Las sonrisas, las miradas, la complicidad, el sentirte modelo, el ver a tu pareja tan guapa, el sentir que lo que se está haciendo perdurará en el tiempo…eso no tiene precio.
No imaginábamos lo bien que nos íbamos a sentir y lo guapos que nos íbamos a ver, hasta que apareció Jose María con su “acercaros lentamente y besaros”….
Pero las palabras a veces, no definen fielmente lo que una pareja quiere expresar, por lo que os dejamos con unas imagenes, que como ya sabeis…VALEN MAS QUE MIL PALABRAS…” VITO Y JUAN ANTONIO”
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